Un corazón de cristal que despide arcoíris cuando le incide la luz del sol, se mueve por energía solar y se pega a la ventana.

Ay, que llega el momento de adentrarnos en los típicos regalos de San Valentín… No quiero ponerme muy pesado con el tema porque creo que tampoco lo merece en exceso (ya estoy viendo a cientos de miles de parejas amenazando con tomar represalias), debiendo tener claros para este día unas cuantas premisas básicas. La primera, y fundamental, es que debemos ser detallistas durante todo el año. Sé que es una de las excusas para meterse con el día de los enamorados, pero creo firmemente que se trata de algo importante que no todos nos tomamos en serio. La segunda premisa es que tampoco resulta imprescindible invertir el dinero en un regalazo, sino tener un detalle personal que se acompañe con una velada memorable. Y la tercera premisa, una de mis preferidas, es que tampoco debéis caer en lo básico cuando se trata el tema “regalos románticos”, debiendo abolir las flores, bombones y resto de objetos que se encuentran cerca de las cajas del “súper” una vez se aproxima tan amorosa fecha. 

Después de esta introducción extraña que me he marcado (ni siquiera he puesto un enlace al regalo que venía a destacar hoy), toca analizar un poco en qué consiste san Valentín. Es una cita inventada para sacar unos euros en forma de psicosis “pro compra de regalos cargados de amor”, sí; es prescindible, también; incluso puedo decir que la pareja es más sana conforme más se olvide de esta fecha. Pero no olvidemos que a todos nos gusta que nos sorprendan justo cuando más se supone que se ha de sorprender, por lo que os recomiendo a todos comprar algo por San Valentín; acompañándolo con una velada en la que podáis relajaros de manera íntima (no sólo con lo que estáis pensando, que os veo venir). ¿Y qué os recomiendo hoy? Ha costado, pero ya lo tenéis aquí: el corazón de cristal que despide arcoíris.

Parece algo complicado de explicar, pero os lo resumo en una frase: es un objeto que se pega a la ventana y que, cuando le da el sol, proyecta arcoíris por la habitación. En primavera es una auténtica maravilla, consiguiendo que levantarse resulte mucho más animado. Y dichos arcoíris se irán moviendo gracias al mecanismo accionado por energía solar que mueve el corazón de cristal anclado en la parte inferior. En cristal de Swarovski, ojo.

Regalo sencillo donde los haya, pero siempre manteniendo la curiosidad añadiéndole una pizca de inocencia infantil. ¿A que parece que esté definiendo al amor? Pues no; aunque bien podría ser que sí… Si os gusta este corazón de cristal con destellos arcoíris sólo tenéis que acudir a la tienda online CosasdeRegalo.com: será vuestro por 30,46 euros. Y tienen un buen montón de regalos para San Valentín más que os recomiendo que visitéis.

Arcoíris girando por la habitación: ¡un corazón de cristal muy animado!